CAPITULO 8


Finalmente los tres consiguen colocarse en primera fila, mientras Cassandra sigue siendo observada tanto por hombres como por mujeres.

El concierto comienza Laura y Vannessa empiezan a bailar. Segundos después Carlos hace su aparición cantando Mueve Mueve. 

Los asistentes al concierto bailan como pueden ya que el lugar está abarrotado de gente.

Laura ve a su prima y la sonríe. Carlos baila con sus bailarinas buscando a Cassandra con la mirada. Cuando la ve se queda de piedra. 

«¡Está tan sexy y baila de manera tan sensual...!»

El cantante sin pensárselo dos veces la sube con él al escenario. Dejándose llevar por un impulso irrefrenable y con cuidado de no lastimarle el brazo herido que lleva en cabestrillo, la sujeta suavemente de la cintura y comienza a bailar con ella. En el punto álgido de la canción se pone detrás suyo, sin soltarle la cintura y ambos van bajando lentamente. Su manera de bailar es tan sexy e incitante que provoca gritos de delirio entre el público, mientras los corazones de ambos se aceleran.

Christopher, que ha sido contratado casualmente esa noche por el local para hacer su show, observa la escena con una horrible punzada de celos en la boca del estómago. Aunque sabe que no debería sentir celos porque esa mujer y él son solo amigos.

Trata de no sentirlos, pero es inútil. Se ha dado cuenta de que entre Cassandra y Carlos hay mucha atracción y química.

—¿A qué son increíbles? —le dice Virginia a su novio.

—Sí, pero eso tú ya lo sabías.

Carlos y Cassandra, giran hasta quedar frente a frente. Ahora bailan con más sensualidad aún tocándose la cintura. Sus cuerpos bailan cada vez más cerca. Sus labios quedan a escasos milímetros, aumentando la temperatura en la discoteca y encendiendo el deseo en ambos que intentan controlar sus emociones. 

Cuando la canción termina y la morena baja del escenario ve a Virginia mirándola con picardía.

—Ya sabía yo que te sacaría a bailar. Lo tenías embobado. Habéis sido la comidilla de la noche. —le dice la joven a su amiga Cassandra al oído.

Una hora y media después Carlos da por finalizado el concierto con la última canción. Una balada tierna y romántica. Nuevamente la chica de ojos azules se convierte en la chica más envidiada cuando Carlos la sube al escenario y le canta la estrofa más tierna mirándola directa y fijamente a los ojos. 

La monitora siente como le empiezan a fallar las piernas y se derrite. Él hace verdaderos esfuerzos por controlar las ganas que siente de besarla, abrazarla y acariciarla allá mismo, algo que le sucede cada vez que la tiene cerca.

Al finalizar la canción, él la besa en las mejillas muy cerca de las comisuras de sus labios, se despide de los asistentes al concierto y se retira a su camerino.

Virginia le pide a su novio que la acompañe mientras arrastra a Cassandra con ella.

—¡Eh, espera un momento! ¿A dónde me llevas con tanta prisa? —dice la monitora de salsa.

—¡Al camerino de Carlos ¿Dónde más? Tenemos que saludarle y felicitarle por el concierto. Además seguro que estará deseando hablar contigo. —dice Virginia entre risas.

—No podemos hacer eso. Estará saludando a sus administradores o descansando. Mejor otro día. —propone Cassandra con intención de marcharse ya de allá.

Mientras discuten si ir o no un hombre se acerca a ellos y se dirige a la morena.

—Acompañéme señorita. Alguien desea verla.

—Perdone, ¿cómo dice? No le conozco y no pienso acompañarle a ningún lado. —responde la monitora desconfiada.

—Discúlpeme si he sido algo brusco, no pretendía asustarla. No debe temer nada de mi. Me gustaría que viniera conmigo, pues alguien que conoce desea verla. Sus amigos desean acompañarla si lo desean. —dice el hombre.

—Eso ni lo dude, amigo. —dice Pedro desconfiando del hombre.

Al llegar frente a una puerta el hombre llama.

—Soy Franklin. 

—Pasa. —dice una voz desde el interior.

Cuando la puerta se abre, la monitora de salsa ve al cantante conversando con el director del videoclip y Lola.

—¡Qué preciosidad de mujer! —exclama el hombre. 

—Lo dices por Cassandra, ¿no? —dice Carlos.

—No sé quien es esa Cassandra. Lo digo por la morena de cabello rizado que acaba de entrar. Es perfecta para el videoclip. —le comenta el director a Carlos.

—Sí, lo es. —dice el venezolano.

«Pero sobre todo es perfecta...para mi» piensa. 

—Es una lástima que no baile como la chica que sacaste esta noche al escenario. Estaba demasiado lejos como para distinguir su rostro. Pero bueno se la puede enseñar. —dice el director.

Carlos suelta una sonora carcajada. 

—¿Enseñar a bailar a esa chica? Tiene gracia, porque es ella la que podría enseñar a cualquiera. Ella fue la chica que bailó esta noche conmigo. Y a ella me refería cuando te dije que había encontrado a la chica perfecta para el videoclip. -—contesta el cantante, sin dejar de mirarla de arriba abajo con una sonrisa pícara.

—Pues tienes muy buen ojo. Y dime Romeo. ¿Qué más sabes de tu Julietta?

—Trabaja en un hotel dando clases de salsa a los clientes y como estheciene en la peluquería del mismo. Estudia Artes Escénicas y tiene mucho talento. Por cierto ¿A qué viene lo de Romeo y Julietta? —pregunta el cantante.

—Eso lo sabes tú mejor que yo. Desde que entró no has dejado de mirarla. ¡Anda ve y salúdala que sé que lo estas deseando, pillin! La verdad es que entiendo que te tenga tan embobado.

Cuando Carlos llega junto a ella la monitora hablar con Lola. 

—¿Os conocéis? —pregunta él. 

—¡Claro, es una de mis mejores amigas! —contesta Lola. 

—No lo sabía. —sonríe.

—Hola ¿cómo te encuentras cielo? —dice dándole dos besos.

—Te veo mucho mejor. —dice Carlos a la bailarina.

—Bien gracias. —contesta Cassandra.

«Aunque teniéndote delante y recordando el baile que hemos compartido no estoy muy segura» piensa.

Nicholas, está desconcertado ante la actitud de Brandy, que por momentos parece sentir lo mismo que él, pero en otros le desprecia y le trata lo peor que puede. El modelo se está volviendo loco tratando de entenderla.

—¿Oye tú sabes qué le pasa a Brandy, conmigo? —le pregunta al fotógrafo.

—Lo ignoro ¿por qué no se lo preguntas tú mismo.

—Hay días en los que es un amor, pero la mayoría de las veces cuando me acerco a ella me dice de todo menos bonito. —se sincera él con el fotógrafo, mientras una peluquera le arregla el cabello.

—Si quieres un consejo, mírala solo como a una compañera de trabajo y no te involucres sentimentalmente con ella.

Aunque el fotógrafo no le dice nada mas, Nicholas intuye que el hombre sabe más de lo que parece.

Virginia, interrumpe la agradable conversación entre Carlos y Cassandra.

—Perdona Carlos ¿te acuerdas de mi?

—Sí, como no. Eres amiga de Cassandra, la que fue al hospital ¿me equivoco? Discúlpame, pero no recuerdo tu nombre. —se excusa el venezolano.

—Es que nunca te lo dije. Estaba tan preocupada por mi amiga que no te lo dije. Soy una maleducada. Me llamo Virginia. Encantada. 

—No te preocupes. Yo también estoy encantado de conocerte. —responde el artista.

—Gracias. Este es mi novio Pedro.

Tras las presentaciones los dos hombres se dan la mano.

—¿Qué tal tu hombro, Cassandra?

—Mejor gracias. —responde ella al novio de su amiga.

Vannessa y Laura que acaban de llegar al camerino para felicitar al cantante por el concierto, se sorprenden al ver tanta gente en él. 

—¡Caray! Este parece el camarote de los hermanos Marx. —dice Laura riendo. 

—Sí, solo falta Groucho. —se ríe Vannessa. 

—¡Hey, esas dos son mi prima Virginia y mi amiga Cassandra! Ven te las voy a presentar.

—Así que al fin voy a conocer a la famosa Cassandra. —responde su amiga.

Tras la presentaciones, besos y abrazos Vannessa le pregunta a la monitora que le ha pasado en el brazo.

—¿Te acuerdas que cuando vinimos a Madrid un tipo secuestró el avión? —dice Carlos. 

—Sí, claro. Fue horroroso, aunque al final no se saliera con la suya. El secuestrador murió y la chica que tuvo amenazada todo el tiempo fue herida accidentalmente. —recuerda la que baila con el cantante.

—Pues...—dice el cantante.

—Esa chica soy yo. —responde Cassandra. 

—¡Cielo santo! ¿estás bien? —pregunta Vannessa a la monitora de salsa muy impresionada. 

—Sí, tranquila. Ya estoy bastante mejor.

—Por cierto me enteré de lo que te pasó años atrás ¿por qué no me lo contaste?

—Lo siento, pero no tenía la cabeza para nada. Pasé una mala racha por haber estado tan ciega y haber sido tan tonta. Pero dejèmoslo por ahora. Algún día te lo contaré todo. —le dice la futura artista, triste.

Carlos que lo ha escuchado todo se pregunta que será aquello que años atrás hizo sufrir a una mujer tan especial.

En la cárcel...

Un preso provoca a Santiago y se burla de él. El recluso como siempre se muestra impasible con quien se burla de él, limitándose a mirarlos como solo Santiago sabe hacer.

—¡Tío no me mires de esa forma! ¿entendido? —responde el preso con el rostro contraído por el miedo.

En el camerino de Carlos Vannessa, Cassandra, Pedro y Laura conversan con el director del videoclip que mira fascinado a la monitora de salsa. Virginia conversa con el cantante, le comenta en que trabaja y luego le lee las lineas de la mano. Laura la mira con curiosidad. Quiere que la chica se la lea a ella también y se dirige hacia allí arrastrando a todo el grupo con ella.

—Estás predestinado a triunfar en lo que te propongas. En las líneas de tu mano hay marcado un gran amor que no sé si has vivido todavía. 

La amiga de Cassandra, sigue leyéndole la mano acertando en cosas de su pasado muy importantes para asombro del cantante que jamás ha creído en ello. Progresivamente la novia de Pedro, les lee la mano a todos los presentes.

—Solo quedas tú, amiga. —dice refiriéndose a Cassandra.

Aunque la chica en principio se niega, finalmente todos la convencen para que se deje leer la mano.

—Tú también estabas predestinada a triunfar y al igual que en la de Carlos en tu mano hay marcado un gran amor. Vuestras líneas son idénticas.

Virginia continua leyéndole la mano a su amiga, mientras Carlos Y Cassandra no dejan de mirarse.

La monitora se sonroja al sentir la penetrante mirada de Carlos sobre ella.

Todos escuchan con atención a Virginia, pero ella de pronto deja de hablar unos segundos sin poder disimular su cara de asombro. 

—Carlos ¿me permites tu mano de nuevo por favor?

Cuando Virginia, mira ambas manos y las compara dice.

—¡Qué interesante! Será mejor que hablemos los tres en privado. —les dice a Carlos y a su amiga.

El resto de la gente presente se preguntan a que se debe que Virginia esté tan misteriosa y porque se lleva a la pareja a un rincón.

—¿Qué pasa Virginia, por qué estas tan misteriosa? —le dice Cassandra, al comprobar que la cara de sorpresa de su amiga va en aumento.

—¡Estos son signos del destino! —asegura ella.

—¿Cómo qué signos del destino? A ver explícate. —le pide el cantante.

—Pues eso mismo que son signos del destino y los vuestros están irremediablemente unidos. Sois almas gemelas. Vuestros destinos están unidos para siempre. Nacistéis el uno para el otro. Estabáis predestinados a encontraros. Seguro que desde que os vistèis por primera vez, hubo algo mágico entre vosotros. Sentíais cosas que no entendíais. Como si al veros ya supierais que vuestros destinos tenían que cruzarse en algún momento. —dice la novia de Pedro.

Ambos callan y sonríen pues saben que es verdad.


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