CAPITULO 9
Desde la estación, la monitora llama a su amiga para decirle que ya está de camino. Por fin, tras más de 5 horas de viaje, la chica llega a Sevilla y ya instalada en casa de su amiga ambas conversan.
—¿Y bueno cuéntame algo de ti ¿Tienes novio? ¿Cómo es? ¡Cuéntame! —le pregunta Rocío.
—Ni lo tengo, ni quiero tenerlo. El amor murió para mi desde aquel día. Nunca me volveré a enamorar. —dice ella cabizbaja.
—Pensé que ya habías superado todo aquello. No todos los hombres son iguales. —le explica la sevillana.
-—Sí lo son. —dice Cassandra, herida.
—No puedes juzgarlos a todos igual por lo que solo uno te ha hecho. Nosotras tampoco somos todas iguales. Conozco a varias que tratan fatal a los hombres y se aprovechan de ellos. Igual que conozco hombres que no les desearía ni a mi peor enemiga. Apuesto lo que quieras a que habrás conocido a alguien, un chico encantador que te trata como a una princesa. —le dice la sevillana.
—Bueno yo...—dice pensando en el venezolano confiando que su amiga no se dé cuenta. —La soledad no es mala. Es preferible estar sola, así no sufres ni te desilusionas. —dice la profesora de baile desencantada.
—Si la soledad no es elegida sí que es triste y tú lo que tienes es miedo, mucho miedo. Es muy bonito amar y sentirse amada. Nunca te he imaginado sola. Te pega tener pareja por lo dulce y buena que eres. No siempre vas a tener tan mala suerte como antes. Al volver a verte después de tanto tiempo noté algo distinto en ti. Algo especial ¿No será que has conocido a alguien especial, alguien que te gusta y por miedo lo has rechazado? —le dice la andaluza.
El silencio de la monitora, confirma a su amiga que ha acertado en sus conclusiones.
—¿Quién es? dime. —pide ansiosa.
La monitora le cuenta todo lo sucedido con el venezolano y como le conoció, pero sin desvelar en ningún momento la identidad del cantante.
—Así que actuará aquí...pues cuando sepa quien es...
—Cuando sepas quién es qué?
—Nada, nada cosas mías dice con una sonrisa pícara.
—Ahora vamos a dormir. Mañana seguimos hablando.
Norma está preocupada porque últimamente recibe en su nuevo hogar una serie de anónimos amenazantes.
Bruno, el actor con quién sale desde hace un mes la nota muy extraña y le pregunta que le pasa. Ella al principio se resiste a decírselo pero finalmente ante la insistencia del hombre termina confesandóselo, enseñándole los anónimos.
—Sí te siguen llegando envíalos a la policía y denúncialo. Seguramente sea un fan loco obsesionado contigo. Se dan muchos casos así que toma precauciones o también puede ser que alguien desee llamar tu atención, al ver que no le haces caso. Desistirá si no lo consigue. No te preocupes yo estoy a tu lado y cuentas conmigo para lo que necesites.
A la mañana siguiente antes de partir hacia Sevilla con Carlos, Vannessa y Laura apuran el tiempo al máximo haciendo algo de turismo por las calles madrileñas. En la Puerta Del Sol, se hacen fotos mutuamente. Como quieren tener una las dos juntas, Laura se acerca a un chico que parece esperar por alguien.
—Perdona ¿te importaría hacernos una foto? —le sonríe la muchacha.
—No para nada. —dice el joven.
En cuanto los ojos de ambos se cruzan surge la chispa.
Después de fotografiarlas, el joven recibe una llamada en su teléfono móvil.
—¿Y no podías haberme avisado antes de que no ibas a venir? Llevo media hora esperándote. Vale como quieras llámame otro día y quedamos.
El chico corta molesto la llamada y Laura que lo ha escuchado todo sin querer se acerca a él.
—¿Te han dejado plantado?
—Sí y no es la primera vez. —dice contrariado.
—¡Vaya, lo siento! Te propongo algo. Vente con mi amiga y conmigo y no sirves de guía turístico.
Él acepta encantado y los tres disfrutan de un agradable rato juntos.
En Sevilla, Rocìo y Cassandra, desayunan y luego empiezan con las faenas de la casa. Cuando terminan se van a pasear y entran en un bar a tomar el aperitivo.
—¿Dígame? —dice la monitora atendiendo una llamada en su teléfono móvil.
—Hola Cassandra ¿Cómo estas, qué tal llegaste? —se interesa Virginia.
—Bien, gracias. Estoy en un bar tomando pescaíto frito con mi amiga Rocío. —¡Qué envidia me das! ¡No seas cruel, ni me pongas los dientes largos! ¡Yo aquí trabajando y tú disfrutando! Por cierto tengo noticias para ti sobre tu tormento. Ya sabes Carlos. —le dice con picardía.
—¿Qué noticias? —dice con un brillo de emoción involuntario en los ojos ,que trata de disimular delante de su amiga Rocío.
A duras penas lo consigue. El corazón le late tan deprisa que casi se sale de su pecho.
Comentarios
Publicar un comentario