CAPÍTULO 14
Con ella nunca han sido románticos y no creyó que alguien pudiera serlo.
—Hubiera venido en un coche más grande, una limusina pues es lo que te mereces. Me han hablado mucho y muy bien de ti y sé que se te conquista con cosas sencillas. El dinero no te impresiona. —dice Carlos ayudando a subir a la mujer al coche.
—¡Caray! y dime ya que pareces que estás tan enterado de todo cuéntame
¿Cómo se me conquista exactamente? —pregunta ella entre sorprendida e intrigada, observando los pétalos de rosa y sentándose con cuidado sobre ellos.
Está todo tan bonito que no quiere estropearlo.
—Con los pequeños detalles, romanticismo y ternura. Ya lo averiguaré. Te lo aseguro. —manifiesta él guiñándole un ojo.
—Bueno. Eso tendrás que investigarlo por ti mismo. –responde ella con picardía. —¿Nos vamos ya?
La monitora de salsa está bastante sorprendida de sus reacciones cuando está con Carlos. Son todo lo contrario a lo que ella quisiera hacer.
Ese hombre tiene la facultad de lograr que haga lo contrario a lo que desea y eso le da mucha rabia, pues le gustaría controlar cada cosa que hace. No debería hacerle caso a ningún hombre y menos a él, pero eso es precisamente lo que está haciendo.
—Aún no. Tenemos que esperar por mi mánager que ha ido a llamar por teléfono un momento. —le dice el venezolano. —Por cierto te pusiste muy seria de repente ¿te ocurre algo, amor? ¿Hice o dije algo que te haya molestado? —pregunta él, tomándole una mano con ternura.
Ella le acaricia la cara con dulzura y él se sorprende con ese gesto que no esperaba.
—No te preocupes cielo. Son cosas mías.
Minutos después, los tres llegan a la discoteca. En cuanto Carlos Y Cassandra entran en el local, varias miradas se clavan en ellos.
—Tengo la sensación de que todo el mundo me está mirando. Pero no quiero parecer una mujer engreída. —dice la amiga de Rocío.
—Ni lo eres, ni lo pareces. Es que, en efecto eres el centro de atención ahora mismo. —le asegura Carlos. —En realidad nos miran a los dos. Sé que los hombres me envidian por ir con una mujer tan bella como tú. Creo que hacemos buena pareja ¿no crees? —le susurra Carlos al oído.
Ella evita contestar. Se siente el centro de atención de todo el mundo y eso la cohíbe. Aunque es una persona con sentido del humor, a la que le gusta hacer el tonto para hacer reír a los demás, en ese momento la timidez puede más que ella.
Franklin, Rocío y su novio entran después de la pareja.
Virginia y Pedro, que llevan un buen rato en el local, se acercan a la pareja en cuanto los ven.
Sandra desde lejos los ve llegar y su cara se transforma en una mueca de rabia. Allá está su peor enemiga con el hombre que ella quiere seducir.
—Le amargarè la noche, lo juro. —se dice a si misma.
En Venezuela, Julio sale del hospital.
—Mañana te llamo para saber que tal sigue Norma y ver que tal ha pasado la noche. —le dice el actor a Bruno.
Cuando Julio llega a casa, nota a su esposa muy rara.
—Cariño ¿qué te ocurre? —pregunta el actor.
—Nada, es que estoy algo cansada. No te preocupes. —dice ella para no alarmar a su esposo.
—¿Seguro que solo es eso? —pregunta Julio, no muy convencido.
—Sí, seguro. —responde ella.ñpp
Ana prefiere no decirle nada acerca de las llamadas, ni comentarle el hecho de haberse sentido observada y vigilada. Lo más seguro es que solo sea un bromista que se divierta así. Asustando a la gente.
En BILIMBO, Virginia, Pedro, Carlos y Cassandra, toman algo en una mesa. Sandra los descubre y la rabia la consume al ver a su odiada enemiga junto al cantante.
Con su característico cinismo la chica se acerca al grupo y los saluda a todos menos a la monitora de salsa, y se sienta junto a ellos. Carlos que no la conoce e ignora como es la chica habla con ella, si bien los demás la ignoran.
Sandra que quiere hacer daño a Cassandra y que Carlos se olvide de sus intenciones con ella suelta su bomba particular.
—Si lo que quieres es tener algo con ella, mejor búscate a otra. La pobrecita es una mojigata que tiene miedo a los hombres. Tendría que haberlo superado ya, pero parece ser que le encanta ir de víctima para que los hombres se le acerquen. —le dice a Carlos mirando a la bailarina.
Cassandra la mira con los ojos vidriosos porque lo ocurrido aún le duele, se levanta y la encara. La abofetea y le arroja su bebida a la cara.
—Espero que nunca tengas que vivir una experiencia así.
Luego la bailarina abandona el lugar.
—¡Maldita! —grita la joven llevándose la mano a la mejilla que Cassandra le golpeó.
Él, que no conoce a Sandra, no entiende lo que la chica quiere decir.
—¡Eres una basura, además de una envidiosa y una celosa! Ahora aplaudo más que nunca a Virginia por terminar su amistad contigo. —le dice Rocío.
—¿Envidia yo de qué? —le responde Sandra altanera.
—De Cassandra. —responde Rocío mirándola con odio.
—No me hagas reír. —se burla la malvada mujer. —Mírala a ella y a mi. No hay color entre las dos. —responde Sandra con gesto altivo.
—Eso es verdad. Ella es más bonita que tú. Y desde luego mucho mejor persona. Tú solo eres una...—dice la andaluza marchándose de allá.
Después es Virginia quien la abofetea y todos se van dejándola sola.
Sandra se siente profundamente humillada por las dos bofetadas que ha recibido y el refresco que la arrojó a la carta. Es demasiado para su orgullo.
Como Carlos no entiende nada de lo que ocurre Virginia se lo explica.
—Verás Carlos, hace años cuando Cassandra empezó a salir con alguien, sufrió una horrible violación. Una noche que iba con su pareja en coche a un cumpleaños se produjo una discusión entre ambos. En realidad él le reprochó que lo que lo que le había sucedido fue culpa suya.
Virginia retrocede su mente años atrás...
—No te resististe lo bastante, si yo fuese mujer, habría preferido la muerte a ser violada. Yo tendría que haber sido el primer hombre en tu vida. Y te acostaste con cualquiera. Algo debiste hacer para que te violara. —le espetó él a Cassandra
—¡Eres un sinvergüenza y un machista! —le respondió la bailarina. —Yo tan solo fuí la víctima. —le explicó ella dolida —¡Eres un egoísta! Con esos comentarios demuestras quererme más bien poco y que solo te interesa estar conmigo por sexo.
Virginia sigue con su narración.
—Él se distrajo un momento y entonces sufrieron un accidente muy grave. Chocaron contra un árbol cuando ese individuo trató de esquivar a un coche que les venía de frente. Él murió al instante y mi pobre amiga quedó tan grave que pensábamos que no viviría. Por suerte se salvó. Ella se siente culpable de la muerte de su novio desde entonces.
Carlos, impresionado y conmovido por lo que acaba de oír no sabe que decir, pero se siente triste por lo que la joven ha sufrido y rabia por la crueldad de su ex novio y Sandra.
El cantante sale en su busca y la encuentra llorando en el hall de la discoteca.
—¡Por favor no llores cariño! Me parte el alma verte así. Virginia me lo ha contado todo.
—No entiendo ¿Qué es eso de que te lo ha contado todo? —pregunta ella.
—Me ha confesado lo que te sucedió hace años. Lo de esa experiencia tan terrible que ninguna mujer debería vivir. Y también del accidente que casi te cuesta la vida. No puedo entender que tu anterior novio pudiera ser tan egoísta y cruel contigo, cuando lo que necesitabas en ese momento era su apoyo. ¡Qué sinvergüenza..!
—¿Por qué te lo ha tenido que contar? —se molesta la amiga de Rafael.—No es su asunto.
—Porque es tu amiga y se preocupa mucho por ti. Como yo. No hagas caso de lo que esa chica te dijo. No sabe lo que dice.
—Es que en el fondo tiene razón. Hace ya cinco años de aquello. Debería haberlo superado ya. —se reprocha la bailarina.
—Una violación es una experiencia traumática para cualquier mujer, que lleva tiempo superar y aprender a vivir con ella. Y si luego tu novio te dijo todas aquellas barbaridades, es lógico que no lo hayas superado. Poco a poco lo conseguirás y si me necesitas aquí me tienes, bella! —la abraza él.
Ella se emociona después de escuchar palabras tan dulces y le da las gracias con las lágrimas cayendo por su rostro. Carlos la abraza de nuevo para consolarla y una agradable sensación recorre su cuerpo al sentirla tan cerca suyo.
Cuando Cassandra se recupera, ambos entran en la discoteca de nuevo.
Ella se sienta, mientras Sandra a su lado la mira con envidia y altivez.
Carlos se acerca a ellas, Sandra le sonríe con la esperanza de que la saque a bailar. Él la ignora, mirándola con desaprobación y se dirige a la amiga de Virginia.
—¡Baila conmigo, mi niña por favor! —le dice el venezolano, con una gran sonrisa ofreciéndole su mano para que la tome.
Sandra, envidiosa los ve alejarse.
«¡Cada día odio más a esa mosquita muerta!» piensa.
En el centro de la pista, los dos empiezan a bailar la canción Suavemente, de Elvis Crespo. Ambos se dejan llevar por la letra y el ritmo de la música, sin dejar de mirarse. Sus cuerpos se mueven sensualmente al compás del tema y sienten escalofríos cada vez que se rozan, aunque sea levemente.
La monitora siente como le fallan las piernas y se derrite cuando el cantante la toca. Carlos reprime con mucha dificultad los deseos que siente de besarla y acariciarla cada vez que la ve. No sabe si podrá resistir más tiempo, sobre todo cuando la ve moviendo a cintura y las caderas de esa manera, tan sensual, femenina y caliente. Él siente que se abrasa por dentro.
Bailan como si estuvieran haciendo el amor, sin darse cuenta que todo el mundo ha hecho coro alrededor de ellos para verlos danzar. Ellos bailan, expresando con sus cuerpos lo que sienten. No son conscientes de nada más.
Cuando la canción termina sus cuerpos acaban pegados el uno al otro sus rostros a escasos milímetros el uno del otro. Y con las respiraciones entrecortadas.
Sandra que los ha visto bailar desearía estar en el lugar de su rival.
Rocío los mira feliz. Es evidente para cualquier persona que los vea, la química y la magia, que hay entre ambos. Ha surgido algo muy fuerte. Todo el mundo los aplaude. Es entonces se dan cuenta de que todo el mundo los ha visto bailar.
Cassandra se dispone a abandonar la pista. Carlos se lo impide, tomándola del brazo. Ella aunque intenta resistirse regresa junto a él a la pista. Suena el tema de Luis Miguel, O tú o ninguna
La pareja baila, sin dejar de mirarse y sienten que en ese momento están solos los dos allá. La canción avanza y ellos cada vez se abrazan más sin darse cuenta.
Sandra, que está pendiente de ellos se consume de celos.
Rocío y Virginia, que a pesar de que acaban de conocerse esa noche, han hecho muy buenas migas observan satisfechas bailar a la pareja y miran a Sandra muerta de envidia.
—Le está bien empleado por mala persona y envidiosa. Que sea precisamente, la persona a la que más daño ha hecho, la que haya enamorado a Carlos. Así aprenderá. —dice Virginia a Rocío.
—Pues sí. —responde la andaluza.
Mientras Carlos y Cassandra bailan, él le dice al oído.
—Eres preciosa, me vuelves loco. Tenerte tan cerca de mi cuerpo es una delicia.
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