CAPÍTULO 15


Sentir el aliento de Carlos en su cuello, hace que la monitora se estremezca de arriba abajo. Incapaz de soportarlo por más tiempo, Sandra abandona furiosa la discoteca.

Minutos más tarde, en el local se organiza un concurso para premiar a la persona con la mejor voz. 

—Todos los que queráis participar, pasad por la cabina y apuntaros. —dice el disckjockey.

En la habitación que Norma ocupa en el hospital, Bruno toma la mano de su novia y la mira con amor. 

—Cariño, tienes que luchar. ¡Por favor, tienes que hacerlo! Hazlo por ti y por mi. Te amo con toda mi alma, quiero casarme contigo y pasar el resto de mis días a tu lado, dulzura.

Aunque la actriz permanece en coma y con respiración asistida, ha escuchado cada palabra que ha salido de la boca del hombre que ama. 

De sus ojos, se escapan unas lágrimas. 

En la discoteca, Cassandra canta, Franklin impresionado por su voz se dirige a Carlos.

—¿Quién será esa chica? —comenta Franklin a su representado.

—¿Por qué lo preguntas? ¿te gusta como canta? —le pregunta el cantante.

—¡Por supuesto que me gusta! Pero desde aquí no distingo muy bien su rostro. —le dice el hombre.

—La que canta es Cassandra. —responde el cantante.

—¿Cassandra? ¿Hablas en serio? ¿Por qué no me lo has dicho antes? Es muy buena. ¿Tiene mánager? —desea saber su agente.

—No que yo sepa, hasta hace solo una semana estaba estudiando, Canto, Baile e Interpretación. —le informa Carlos sin dejar de mirarla.

—¡Caray qué bien informado estás! La verdad es que no le hubiese hecho falta, porque es una artista nata. Me gustaría hablar con ella. —se sincera el agente de Carlos con él.

Horas despúes Carlos acompaña a la bailarina a casa de Rocío y la deja en la puerta. La mira profundamente a los ojos, lentamente se acerca a ella y besa su mejilla muy cerca. 

Peligrosamente cerca de la comisura de los labios.

—Será mejor que me vaya o cometeré un locura. ¡Eres una tentación demasiado grande y me importas demasiado! No sé que me has hecho. —se sincera él.

—¿Por qué lo dices? —responde ella. 

—Nunca he aguantado tanto tiempo sin acabar en la cama con una mujer a la que acabo de conocer. Soy de sangre caliente, apasionado. Me hierve la sangre cuando estoy cerca de una mujer que me enloquece y ese es tu caso. Sabes sacar lo mejor de mí. ¡Eres tan bella, hueles tan rico, bailas tan sabroso..! Eres demasiado tentadora para las hormonas de un hombre. Tienes algo especial, no sé como un aura mágica que me atrae sin remedio, pero que no me permite precipitar las cosas. Es la primera vez que me pasa. —se sincera él mirándola con intensidad

—¿Se supone que debo sentirme halagada? —pregunta ella sin saber que pensar.

—¡Claro! —se sincera él. 

—Pues vale, es bueno saberlo. 

—Tengo que irme, amor, espero que haya más noches como esta. Te llamaré cuando vayamos a empezar el rodaje del videoclip para decirte el lugar y la hora exactos, aunque preferiría verte antes. Ahora si me voy. ¡Chao preciosa! Pensaré toda la noche en ti. —le dice sonrièndola. 

A la mañana siguiente, la monitora de salsa, recibe una llamada de Franklin, el mánager del cantante pidiéndole que se vean, pues necesita conversar con ella.

Minutos más tarde, es el cantante quien la llama.

—Hola amor, te llamaba para preguntarte si te apetece ir a la feria conmigo.

—No puedo. Tu mánager me llamó hace unos minutos porque quiere verme y hablar conmigo. —se sincera ella mientras cepilla su cabello. 

—No creo que eso te tome toda la mañana. Cuando termines llámame. —le pide el venezolano.

—¿Tú sabes qué quiere decirme? —desea saber ella

—Sí. Pero eso debe decírtelo él. 

Sandra, que aún no ha podido olvidar lo de la noche anterior en la discoteca, cuando Carlos pasó toda la noche junto a Cassandra se viste para la boda. Su odio por la mejor amiga de Virginia, es ya tan grande, que después de separarla de Carlos, le hará la vida imposible. Así se lo manifiesta a su hermano justo antes que él se dirija a la iglesia.

—Deja a esa chica tranquila. Es una buena muchacha que no te ha hecho nada. —le aconseja él, terminando de arreglarse.

—¿Cómo qué no me ha hecho nada? —dice ella muy enojada mientras se coloca bien el pecho en el vestido verde agua que llevará en la boda. —¡Por su culpa Virginia y yo rompimos nuestra amistad! ¡Eres mi hermano y deberías estar de mi parte! —le reprocha ella aun más enfadada.

—Soy tu hermano, pero no aplaudo lo que estás haciendo. Tu odio por esa mujer no tiene justificación. Tu amistad con Virginia la rompiste tú misma al enredarte con Miguel, que por si lo habías olvidado era su novio. Pero a ti esas cosas nunca te han importado. Fuiste una mala amiga. No culpes a los demás de tus propios errores. Empieza a madurar de una vez y asumir tus fallos y pedir perdón por ellos. —le dice su hermano con dureza.

Al otro lado del charco, Ivan es trasladado a la cárcel hasta que el juicio comience.

El actor todavía no puede creer todo lo que le está pasando. 

«¡Esto es una pesadilla.» «No puede ser que siendo inocente tenga que estar encerrado en este lugar!» piensa mientras pasea por el patio del penal.

Su ex mujer va a verlo a comisaría. Allá le informan que el artista ha sido trasladado a prisión. 

«¡Esto es una injusticia!» «Esa mujer que lo acusa falsamente, no tiene ni idea del daño que le está causando.» piensa indignada.

—¡Pero no se lo voy a permitir! ¡No dejaré que se aproveche de un delito tan grave para sacar dinero! 

Cassandra camina al lugar en el que el mánager de Carlos Baute la ha citado. Intrigada se pregunta que querrá ese hombre hablar con ella. 

«Dentro de unos minutos lo descubriré.» piensa mientras llega al lugar de encuentro. 

—¿Llevas mucho tiempo esperando? —le pregunta el hombre cuando llega. 

—No, acabo de llegar. —responde ella sonrièndole.

—Pasemos dentro a tomar algo y platicar tranquilamente. —le propone él. 

Una vez sentados y mientras esperan por lo que han pedido, la monitora de salsa le pregunta a Franklin, acerca del motivo de su cita. Sentados en la cafetería, la monitora de salsa le pregunta por el motivo de su reunión. 

—Anoche te escuché cantar en la discoteca. —le explica el agente del venezolano. —Y me quedé muy impresionado por tu presencia en el escenario. Tienes una voz preciosa, muy potente y espectacular. Además bailas y te mueves muy bien. Eres una artista nata. —se sincera el hombre con ella, bebiendo un sorbo de café. 

—Muchas gracias por todas esas bonitas palabras. —dice ella sonriendo.

—De nada. Pero no son solo palabras. Es la verdad. Esa es la razón por la que te he citado aquí. Me gustaría saber si ya tienes mánager. —le pregunta él.

—La verdad, no. He estado tan ocupada entre unas cosas y otras, que ni siquiera he tenido tiempo de buscar uno. En general, desconfío de los managers. Siempre he pensado ser mi propio mánager y así me evito representantes que puedan estafarme. De esos hay algunos. —se sincera ella. 

—Me gustaría llevar tu carrera. Eres una bomba. El mundo del espectáculo se está perdiendo una gran artista por no haberte descubierto todavía. Aunque ya veo que te fías poco de nosotros. Pero no somos todos iguales. —dice él. 

—Lo sé y perdona si te ofendí. Es que conozco varios casos de representantes que robaron a sus clientes.

—No te preocupes. Lo entiendo. Es una pena porque podría hacer de ti una gran estrella. —le explica Franklin a Cassandra.

—Aún no he dicho que rechace tu propuesta. Carlos, me ha hablado muy bien de ti, así que me lo pensaré tranquilamente. En dos días le comunico a Carlos cual es mi decisión para que te la haga llegar. —se sincera la bailarina.

—Eso no es necesario. —dice él sacando algo del bolsillo de su americana. —Toma mi tarjeta. Cuando hayas tomado una decisión, sea cual sea, llámame. Estaré esperando tu respuesta. —la sonríe él. 

Cassandra, feliz, abandona el lugar. Por fin sus años de lucha y preparación, comienza a dar sus frutos. Acaba de recibir una interesante propuesta y en gran medida se lo debe a Carlos. Franklin, después de todo, es el mánager del cantante. Y no le habría conocido si a su vez no hubiese conocido a Carlos.

«¡Carlos, Carlos.» «¿Qué voy a hacer contigo?» «Me haces sentir cosas que nunca antes habla experimentado!» piensa ella.

La bailarina que había quedado en llamar a Carlos, decide no hacerlo. Necesita huir, escapar de lo que él le provoca. 

Al llegar a casa de Rocío, le cuenta el motivo por el cual Franklin la llamó. Su amiga se alegra por ella y la felicita. 

La andaluza entonces se acuerda de algo y se lo dice a la bailarina.

—Recuerda que quedaste en llamar a Carlos después de tu cita con su agente para veros.

—Ya le llamé. —miente. —Me dijo que le surgió algo y que no nos podríamos ver.

En el despacho de un alto ejecutivo de una cadena de televisión, este escucha la idea que un hombre le propone para un nuevo programa de televisión.

—En él se descubrirán a nuevos valores de la música. —le explica el individuo que ha ido al despacho del ejecutivo.

—Ya tuvimos una Operación Triunfo. —responde el directivo aburrido pues esperaba otra cosa. 

—No tiene nada que ver con ese programa. No habrá concursantes en una academia, sino personas que en cada programa lucharán por quedar clasificados para la siguiente ronda. Lo único en común con Operación Triunfo es que el ganador tendrá la posibilidad de grabar un disco. Cada concursante estará apadrinado por un cantante famoso, ya sea nacional o internacional.

—Suena interesante. —dice el ejecutivo que ya piensa en la audiencia que la presencia de cantantes famosos puede proporcionar al programa y por lo tanto a la cadena.

Carlos preocupado porque Cassandra no le ha llamado como había prometido, llama horas después a casa de Rocío. Teme que le haya sucedido algo.

—Yo acabo de llegar a casa y he leído una nota suya. Me dijo que se acostaba porque le duele la cabeza. —la encubre Rocío, que acaba de descubrir que su amiga la ha mentido. 

—Pobrecita. Espero que se mejore. Volveré a llamar a ver que tal sigue. —responde él desolado.

—No te preocupes. La diré que has llamado. 

Rocío cuelga el teléfono enfadada con su amiga, que en ese momento sale de la cocina. 

—¡Me has mentido, Cassandra! Dime ¿de qué estás huyendo? 

—¿Qué te pasa? No entiendo porque te pones así. —responde ella. 

—Hace un rato te recordé que habías quedado en llamar a Carlos para veros, tras tu reunión con ese hombre. Y me dijiste que lo habías llamado pero que no podría verte porque le había surgido algo. ¡Es mentira! Carlos acaba de llamar, preocupado. Quería saber si te había pasado algo, porque no le habías llamado. Tuve que decirle que te habías acostado porque te dolía la cabeza. Sabes que odio la mentira. —responde la andaluza muy enfadada.

—Es mejor así. No quiero estar enamorada. El amor solo hace sufrir. —se lamenta Cassandra casi a punto de llorar.

Su amiga se compadece de ella y le dice conmovida.

—Si no quieres verle, da la cara y díselo directamente. Sé que aún te duele aquello que pasó. Pero al igual que no todas las mujeres somos malas, con ellos pasa exactamente igual. Hay de todo. No debemos juzgar a todos por las acciones de algunos. Deberías darte la oportunidad a ti misma y comprobar que en contra de lo que crees, tal vez con él si puedas ser feliz. Si no te arriesgas y olvidas el pasado nunca serás feliz. Y tú más que nadie mereces serlo. —dice la sevillana tomando una mano de su amiga con ternura. —Podrías perder a tu verdadero amor solo por miedo y luego podrías arrepentirte. ¿Qué te está pasando? Siempre has sido una mujer muy luchadora. —le pregunta su amiga. 

—Ya te lo he dicho. No quiero estar enamorada. Y esto no me resulta fácil porque Carlos me hace sentir cosas que nunca había sentido. Es lo mejor para los dos. —se sincera la bailarina.

—Estás buscando la salida más fácil de todas, huir. Las cosas que de verdad merecen la pena en esta vida, hay que lucharlas. Te estás dejando derrotar sin ni siquiera haberlo intentado. ¡Piénsalo! Puede ser que por primera vez en la vida algo aparte de tu carrera, pueda salirte bien y lo estas tirando todo por la borda. —le aconseja Rocío.

En el hotel en el que Carlos y Franklin se alojan ambos conversan sobre la profesora de baile.

—Cassandra es una mujer recelosa y desconfiada. Teme que alguien la engañe o la estafe. —le cuenta Franklin a su representado. 

—La entiendo. Ha pasado por muchas cosas en esta vida y le cuesta mucho confiar en los demás. —le explica el artista. 

—Sí acepta mi propuesta de ser su mánager, le demostraré que mi único interés en ella es convertirla en una diva de la música y llevar su carrera con honradez. —se sincera el hombre, esperanzado. 

—Lo sé. Eso es exactamente lo que has hecho conmigo. Trataré de convencerla para que acepte. —asegura el cantautor. 

Pasados dos días, la bailarina se pone en contacto con Franklin, para decirle que acepta su propuesta.

El hombre sonríe feliz. 

En el hospital Norma al con despierta y ve a Bruno allí. Él la besa emocionado y enseguida llama al médico para que la examine.

—Bien. Tengo buenas noticias. Ya ha pasado lo peor. Ahora solo tiene que seguir luchando por recuperarse. Pero con voluntad, nuestra ayuda y el amor de los suyos lo logrará. Es una mujer fuerte y luchadora. —dice el médico tras examinarla detenidamente.

—¡Muchas gracias por salvarla! —le abraza Bruno emocionado.

—Ella misma es la que se ha salvado por las ganas tan grandes que tiene de vivir. —le comenta el facultativo sonriendo.

Bruno llama inmediatamente a Julio y Ana para comunicarles la buena noticia.

—¡Qué bueno! Enseguida vamos para allá. Sabíamos que lo conseguiría. —comenta feliz el actor.

—¡Gracias Dios Mio! ¡Mi amiga volvió a la vida! —comenta Ana a su marido abrazándole emocionada.

Elvis Crespo y sus bailarines, llegan a España para dar unos conciertos. Alberto que sigue pensando en Lola, está deseando volverla a ver después de tanto tiempo separados. Sin embargo  tiene miedo de que ella le haya olvidado y sea feliz con otro.

En Venezuela, la actriz que sustituye a Norma en el protagónico de la telenovela, comprueba como su compañero de reparto intenta seducirla. 

Pero ella, que está felizmente casada, le ignora y esto enfurece al galán. Casualmente es una de las mejores amigas de Norma, hecho este que Miguel ignora. La artista se muestra indignada por el comportamiento del hombre.

«¡Qué sinvergüenza eres, Miguel! No te basta con maltratar a mi amiga, sino que además intentas seducirme estando aún casado con ella y mientras mantienes una relación con una ilusa, que con seguridad se estará creyendo todas las falsedades que le cuentas.» piensa indignada la artista mientras le observa grabar una escena.

La ex mujer de Ivan, se encuentra en una cafetería con la pareja que desea arruinar la vida profesional y personal del actor. No duda en enfrentarse a ellos.

—¡Sinvergüenzas! ¡Sois vosotros quienes deberíais estar en prisión y no Ivan, por mentirosos! ¿Por qué será que no me sorprende que tú estés metido en esto? —se dirige la mujer al malvado actor. —¡Siempre has sido un envidioso! —le reprocha ella. —¡Ojalá toda la verdad salga pronto a la luz para que paguéis por vuestras difamaciones! —les dice furiosa.

—No sé quién es usted, pero nos está faltando al respeto. —le responde fingiéndose ofendido Javier.

—¿Sí? ¡No me digas! —responde ella burlona.

—Pobrecitos. Quien sea yo no os incumbe. —les dice Mariana indignada.

Su esposo trata de tranquilizarla y se la lleva de allí.

—Sé que hice mal, pero no pude evitarlo. Detesto a la gente interesada y aprovechada. —le responde ella algo más tranquila.


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