CAPÍTULO 16

Tras ensayar el tema que cantará en la gala, Mikel abandona el escenario. Cuando el cantante se encuentra con su amigo y compatriota Chayanne, ambos bajan a la cafetería a comer algo. No tienen mucho tiempo, la gala será retransmitida en directo y enseguida tendrán que ir a cambiarse.

—Bien amigo. ¿Qué querías hablar conmigo? —le pregunta Chayanne a Mikel.

—Tengo algo que proponerte. Es algo que he venido pensando desde hace tiempo. —dice mientras se sienta en una mesa.

—¿De qué se trata? Dime. —responde Chayanne.

—¿Por qué no grabamos tú y un dueto? Creo que es una buena idea. Además así les demostraríamos a algunas personas, que es totalmente falso que tú y yo nos llevamos mal. Que no hay celos profesionales y rivalidades entre nosotros. —le explica Mikel.

—¡Me parece fantástico! Es curioso, yo también había pensado en lo mismo en alguna que otra ocasión. Acepto encantado tu propuesta. Es más si el tema tiene éxito, que seguro lo tendrá incluso podríamos dar algún concierto juntos. —responde Chayanne.

—Esa también parece una buena idea. —sonríe el intérprete. —¿Qué tal tu esposa y tus hijos? —pregunta su compañero, bebiendo un poco de agua.

—Muy bien, gracias por preguntar. Soy muy feliz y ¿Tú qué tal? —dice su compañero.

—Bien. Centrado en el trabajo. El amor parece que se resiste a quedarse conmigo. He tenido mis historias, que han durado un tiempo. Pero todas llegaron a su fin. —se sincera su compañero.

—No te preocupes, a algunos nos llega muy pronto como a mi y otras personas les tarda más en llegar. Eres un gran artista, gran persona y amigo. Cualquiera sería feliz a tu lado. —le dice Elmer Figueroa. 

Ambos artistas comen mientras conversan un rato. 

Luego van a sus camerinos a cambiarse para la gala.

En Hawai...

Tras varias horas en la cámara de descompresión, luchando por su vida, Rosalinda despierta al fin, ya recuperada. Sus compañeros felices la observan desde la puerta y llaman a J.D. que está trabajando en la playa para decírselo. Él sonríe feliz y aliviado. En cuanto termine su turno, dentro de diez minutos, correrá a verla.

Los días pasan. Carlos Y Cassandra van enamorándose cada día más. Aunque pueda parecer mentira, la pareja aún no se ha dado ni siquiera su primer beso.

El día de la grabación del videoclip de Carlos ha llegado y Cassandra se dirige hacia el lugar dónde se rodará. Cuando llega todo el mundo se la queda mirando. Su belleza no pasa desapercibida para nadie.

Carlos, que ya ha llegado, se dirige a ella y la presenta al resto del equipo.

—Ella es la protagonista del vídeo clip. —dice él besando su mejilla.

El venezolano la presenta al director del vídeo.

—Encantado La verdad eres más bella de lo que recordaba.

—Gracias. —sonríe ella.

—Bueno. Voy a acompañarla a que la peinen y la vistan. —dice el artista con intención de llevársela de allá.

—Ya la acompaño yo, Romeo. —dice el director. —Tú ve a vestirte. —le ordena con una sonrisa pícara.

El hombre la acompaña al lugar donde la prepararan para el videoclip.

—Dejadmela guapa. —les pide a los estilistas.

—Eso va a ser muy fácil. Es muy bella. —les dice el peluquero.

Minutos después, la bailarina sale vestida de flamenca y con su negra melena recogida en un moño y adornado con una gran flor.

—¡Estás hermosa! ¡Me tienes enamorado! —dice el artista dándole dos besos.

—Eres tan exagerado como Virginia. Aún me tienen que maquillar. —dice ella con mucha humildad.

—No exagero y lo sabes. No necesitas maquillaje para estar hermosa. —se sincera el artista, mientras ella se sienta para que la maquillen.

El maquillador se enamora de los bellos y exóticos rasgos, de la amiga de Virginia.

—¿Llevas maquillaje? —le pregunta él a la artista.

—Ni una gota ¿por qué? Me maquillo solo en ocasiones especiales. —se sincera ella.

—No sabía si tu belleza era natural o producto del maquillaje. Tienes unos rasgos muy bellos y una piel preciosa. —comenta él maravillado.

—Eso he dicho yo siempre. Es la mujer más hermosa que pisa la tierra. —comenta Carlos también fascinado.

Minutos después la monitora de salsa ya está lista del todo para empezar a rodar. Carlos se queda extasiado al verla.

Su mente evoca recuerdos del día que la vió en la feria de Abril, bailando vestida de flamenca.

El videoclip comienza a rodarse. En las primeras escenas, Carlos ve bailar a Cassandra, mientras pasea por la feria. Sus ojos se encuentran por primera vez. 

Él le invita a bailar, pero un joven se la lleva de allá y comienza a bailar con ella, dejando a Carlos desolado.

El artista los sigue con la mirada.

En las escenas siguientes, Carlos la ve por la calle acabada la feria y la persigue para hablarle. Pero ella después de sonreírle, se aleja de él. Carlos no la vuelve a ver ese día.

Días más tarde, coinciden en una discoteca. Ella baila de manera muy sensual y sugerente, provocando la mirada de todos los hombres sin pretenderlo. Él la observa desde la barra, deja su bebida y se dirige al centro de la pista. Se coloca detrás de la chica sin que esta se dé cuenta.

Ella nota su presencia. Él la gira hacia el tirando suavemente de su brazo y quedan frente a frente. Ambos bailan, mientras los demás los rodean. Se dejan llevar.

Cuando la canción finaliza, suena otro tema, esta vez una balada y nuevamente se dejan llevar por la música.

Se entregan por completo. 

Él le acaricia la cara con dulzura, con el dorso de una mano y con dos dedos, levanta la barbilla de Cassandra, la atrae hacía él y besa su boca sin prisa, lentamente, saboreándola.

Aunque son conscientes que es solo una escena del videoclip y que hay muchos ojos puestos en ellos, se olvidan de todo y disfrutan un momento que tanto deseaban que llegase y que tanto tiempo ha tardado en suceder. Aunque hubiesen preferido que hubiese sido mucho más íntimo.

Como el cantante suponía, los besos de la chica son muy dulces. Normalmente para Carlos esos besos que da a las protagonistas da sus videoclips son fingidos, actuados parte del guión. Este no es el caso. No puede dejar de besarlos.

Ella, experimenta sensaciones nuevas. Ningún hombre la había besado de esa forma, ni la había hecho sentir tantas cosas a la vez.

El beso entre ellos se va haciendo más profundo y el abrazo más estrecho.

El director del videoclip da por buena la toma y con ella la grabación del videoclip y pronuncia la palabra corten.

Pero Carlos y Cassandra, no le han escuchado. Siguen enganchados besándose.

No pueden soltarse.

El director del videoclip tiene que decir corten dos veces más para que ellos se den cuenta y se separen. A ambos les arden los labios de deseo y del beso tan largo que han compartido.

Acabado el rodaje, ya anocheciendo, el cantante acompaña a Cassandra casa de Rocío. Antes, Carlos, decide sorprenderla con un paseo en coche de caballos.

Allá él se sincera con ella.

—Estoy loco por ti. —le confiesa. —Eres la mujer más bella e increíble del mundo. —le dice él tomándole las manos. —¿Quieres ser mi novia? —pregunta él.

Cassandra se sorprende, no esperaba que Carlos le dijera algo así. La monitora de salsa, guarda silencio unos segundos.

—Vale. Pero pórtate bien. —sonríe ella.

Él muestra una sonrisa y la abraza. 

Cuando llegan a casa de Rocío el venezolano la deja en la puerta.

Ella le sonríe.

—Tu sonrisa me vuelve loco. No me sonrías así. En realidad, toda tú me vuelves loco. —le confiesa el artista.

Él la besa atrayéndola hacia su cuerpo. Ella le pone los brazos alrededor del cuello. Es un beso lento y profundo, apasionado. Sus cuerpos se estrechan el uno contra el otro en un largo abrazo.

Después se separan.

Minutos después, el venezolano dice.

—Me gustaría quedarme toda la noche contigo, pero si lo hago sé que no podría dejarte nunca más y no sé si me podría controlar teniéndote tan cerca. Tengo que irme. Necesito una ducha de agua helada enseguida. —dice él, con la respiración entrecortada.

—Sí, creo que será lo mejor para ambos. —responde ella.

El cantante se va y Cassandra entra en casa de su amiga Rocío, a la que cuenta lo sucedido. La sevillana la abraza feliz.

—¡Por fin te decidiste a aceptarle!

En Sevilla, Franklin llama a Carlos para enseñarle los contratos que para el artista han llegado a sus manos.

—Pero sabes que como siempre, tú tienes la última palabra.

—Gracias. —dice él pensando en la mujer que le ha robado el corazón y recordando la conversación que ambos tuvieron minutos antes.

—Va a ser duro. —le dice Franklin a Carlos.

—¿Qué va a ser duro? —dice el venezolano.

—Marcharte a cumplir tus compromisos profesionales, dejándola a ella acá. —le dice su agente.

—Sí mucho. Pero este es mi trabajo y sabía que tarde o temprano tendría que marcharme. Por eso al principio cuando la conocí, intenté no enamorarme de ella. Como has podido comprobar, no lo he logrado. Sé que nuestro amor es fuerte y puede sobrevivir a todo. Si por mi fuera me la llevaría conmigo para no separarme un segundo de ella. Pero tengo que pensar en su carrera. Tiene un gran futuro por delante. —se sincera el cantautor.

—Sí. No serías justo con ella, por mucho que os améis. Ahora ve y estudia las ofertas de trabajo, los contratos y cuando decidas que hacer. Dímelo. —le propone Franklin.

Alberto, en Madrid, averigua la dirección de Lola y se dirige hacia allá. La enfermera mientras, despide a una amiga que ha estado comiendo en su casa. El timbre de la puerta suena y Lola, creyendo que a su amiga se le ha quedado algo, abre la puerta sin preguntar quién es, ni mirar por la mirilla. La sorpresa es mayúscula cuando ve frente a ella al bailarín.

Después de la sorpresa inicial que la deja sin palabras, la amiga de Virginia le abraza y le besa con intensa pasión.

Ambos se dejan llevar por un deseo tanto tiempo contenido y acaban haciendo el amor.

Franklin ve por televisión el anuncio del programa sobre cantantes y llama.

Tras su conversación con Carlos, Franklin llama a Cassandra.

Ha conocido algunos romances del cantante y ninguna de ellas le ha gustado tanto para el artista como Cassandra. Es muy bella, dulce, noble y amorosa. Y se ve que es una mujer transparente. Pero también con cierto dolor en su mirada. El hombre espera que Carlos borre eso de su mirada y lo cambie por un brillo de felicidad. Además posee un gran talento.

Ve a Carlos feliz como nunca lo había sido. Y el intérprete desde que está con ella, canta y baila aún mejor. Y su sonrisa, su gran y característica sonrisa siempre está en su cara. Compone como nunca y es aún más simpático, sencillo y agradable. Apenas llevan unos días juntos, pero ella le ha transformado por completo y los ojos del caribeño, brillan de felicidad.

Y con respecto a Cassandra...

¡Por Dios, qué talento tiene esa chiquilla!

Si Carlos no la hubiera conocido, él no habría descubierto su enorme talento.

El venezolano ya no le necesita tanto como antes. Llevan años juntos y aunque seguirá llevando su carrera, ahora se centrará más en su otra gran estrella; Cassandra, que le necesita más para empezar a dar sus primeros pasos en el mundo del espectáculo. No obstante, tratará de llevar la carrera de la pareja al mismo tiempo.

Ellos seguro estarán encantados porque además de amor, comparten mánager.

—¿Cassandra?

—Soy yo. Dígame. —responde ella al teléfono dejando por un momento de bailar para atender la llamada.

Cuando no puede ir al gimnasio, la bailarina se mantiene en forma bailando un rato.

—Soy Franklin. Llamo para informarte que ya te conseguí tu primera oportunidad para cantar para un gran número de personas. —le informa el hombre.

—¿¡En serio!? —se sorprende ella agradablemente.

—¡Cuéntame! —le pide ella con los ojos brillantes de alegría.

—Te he inscrito en un programa de televisión de España, que se está organizando sobre cantantes. El ganador tendrá la posibilidad de grabar un disco. Seréis apadrinados por un cantante famoso —le informa él.

—Un estilo Operación Triunfo, supongo. —comenta ella sentándose.

—No. No tiene nada que ver con ese programa. Solo tienen en común que participan cantantes anónimos. Pero en este no hay escuela pues se supone que los que participan ya sois profesionales, aunque anónimos. Cada semana cantaréis una canción y el público elegirá la mejor de cada noche. En el primer programa cantaréis una canción a dúo con vuestro padrino. De modo que ve pensando que temas cantarás sola y cual con tu padrino. Ganes o no, serás un gran descubrimiento para el mundo de la música. —le asegura el venezolano.

—¿Y quién será mi padrino musical? —pregunta ella.

—No lo sé. Desconozco la mecánica del programa e ignoro como se eligen. Pero cualquier artista querría apadrinarte. —se sincera él.

—No me halagues tanto que me lo voy a terminar creyendo. —dice ella con una sonrisa.

—Pues deberías empezar a creèrtelo ya, porque es la verdad. Conozco a artistas muy famosos que no tienen ni la mitad de tu talento. Creo que se grabará en Barcelona. Te avisaré cuando tengas que ir a ensayar etc. Lo haré con tiempo para que te prepares todo lo que necesites. Como tu representante que soy se pondrán en contacto conmigo.

En Hawai, con la socorrista ya recuperada y aunque J.D. acudió a verla al hospital, la relación entre ambos sigue siendo tensa. Se atraen sin remedio, pero se huyen. Y la única manera que encuentran es odiarse. 

La tensión sexual entre ellos sigue creciendo, y también se llevan cada vez peor.

Rosalinda no quiere trato con ningún hombre, no se fía de ellos, sobre todo desde que por culpa de uno de ellos tuvo que dejar su trabajo en Estados Unidos y trasladarse a Hawai. J.D. le gusta y mucho pero eso es algo que no se puede permitir. Además está segura que es un niño guapo y engreído que juega con las mujeres como le viene en gana.

Él por su parte, rechaza la atracción que siente por la amiga de Kekoa. Se siente traicionado por las mujeres.

Kekoa le dejó para casarse con un chico rico cómo ella. La odió. Aunque luego tras la muerte de Kekoa, la verdad salió a la luz. 

Michael la amenazó con matar al socorrista y a su padre si no se casaba con él y le confesó que ya una vez lo intentó pero fracasó. Ella aterrada acepto casarse con él. Luego el individuo, nadie sabe cómo, se las ingenió para robarle la herencia de su padre a Kekoa para luego asesinar a la vigilante.

Sean Monroe, los reúne en su despacho y habla con ellos para pedirles que al menos en el trabajo traten de llevar una relación cordial, ya que  su relación actual les perjudica a ambos y al resto de sus compañeros.

Al salir del despacho ambos sellan un pacto de no agresión en el trabajo. Como les dijo su jefe, juntos forman un gran equipo.

Ambos deciden dejar de pelear y discutir en el trabajo.

Rato después mientras Rosalinda hace una ronda por la playa, vigilando, observa a una joven acosando a J.D. Es una joven rica que está de vacaciones en Hawai y se ha encaprichado de él.

El socorrista la rechaza una y otra vez. Ella jura venganza.


Comentarios

Entradas populares de este blog

CAPÍTULO 26

CAPÍTULO 24

CAPÍTULO 31